Según la Sociedad Estadounidense de Cáncer (ACS) el año pasado se detectaron en Estados Unidos 184.450 casos de cáncer de mama y murieron por este padecimiento 40.930 mujeres. En este mismo país los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte descubrieron que de las 15.000 mujeres que conformaban el proyecto, las que practican el sexo oral dos o más veces a la semana, eran menos propensas a contraer este tipo de cáncer.

Lo favorable de la práctica no está en los movimientos de la lengua ni en el ejercicio de los músculos del cuello sino en la ingestión del semen ya que la densidad de enzimas y proteínas, en dicha sustancia, inciden pertinentemente en la disminución de los factores de riesgo. El resultado muestra que, en efecto, el grupo de 6,246 mujeres que tenían sexo oral, en los cinco años anteriores al inicio de la investigación, con una tasa superior a dos veces por semana, tenían una incidencia del 1.9 % de cáncer, en tanto que las 9.758 restantes tenían el 10.4 % contrajo la aterradora enfermedad. [1]

A propósito de los resultados de esta investigación, el Doctor Kramer, de la facultad de medicina de Johns Hopkins (que, entre otras cosas, no está vinculado a la investigación), afirma: “I am surprised by these findings, but am also excited that the researchers may have discovered a relatively easy way to lower the occurrence of breast cancer in women.” [ídem]. Yo, al igual que el doctor Kramer, me encuentro bastante excitado con el promisorio horizonte que este descubrimiento promete. La primera y obvia consecuencia de esta notica es el vertiginosos aumento de las felaciones, como lo confirma la doctora Helena Shifteer, miembro del equipo de investigadores: “Since the emergence of the research, I try to fellate at least once every other night to reduce my chances” [ídem].

Ante estos resultados no podemos menos que ofrecer nuestros importantes servicios a todas las mujeres que requieran de ellos. Pienso, en primer lugar, que debe caer la execrable monogamia que coarta las libertades individuales y que restringe, por ende, la posibilidad de ayudar a las jóvenes que no cuentan con un hombre que oficie de redentor. Propongo, por tanto, que todo hombre provea dos dosis a tres señoritas y que dé una a una cuarta mujer. Esta desafortunada doncella tendrá que buscar otro individuo para la segunda toma. Las mujeres, en contraprestación al servicio, trabajarán, limpiarán y solventarán todas nuestras necesidades.

A las mujeres que consideren que sete trato es discriminatorio les recuerdo que el hombre evacua, en promedio, 4 mililitros de semen en cada eyaculación. Si esta cantidad la multiplicamos por 365 días tenemos 133225 mililitros, o, 133.2 litros de semen en un año. Bajo el supuesto que el hombre “trabaje” durante 40 años tenemos que este pobre sujeto habrá expulsado de sus entrañas 5329 litros del que podemos denominar, sin riesgo de exagerar, oro blanco. Téngase en cuenta, asimismo, que hay 18 miligramos de proteínas en cada litro de semen, lo que indica que en los 40 años de denodados servicios nuestro sacrificado hombre habrá perdido 95.9 gramos de proteínas (95922 miligramos, para ser exacto). Todo esto sin tener en cuenta el necesario gasto en esparcimiento y en reproducción. ¿Después de estos datos siguen considerando que no nos esforzamos?…

Si usted piensa, mi querida y amable lectora, que el cunnilingus cura, en contraprestación a su ejercicio y al consumo de sustancias oleaginosas, el cáncer de próstata y que, por ello mismo, usted exige el sexo oral de cuatro hombres a la semana, se equivoca. El año pasado en el Journal of Clinical Oncology apareció un artículo que asegura que el cunnilingus causa cáncer de garganta. Afirma, de hecho, que el sexo oral  causa tantos cuadros de cáncer en la parte superior de la garganta como el tabaco y el alcohol. ¡Lo lamento!

Los dejo porque hoy inician el tratamiento las vecinas del 110 y del 212.

Fuente encontrado en Twitter vía RT.